5 junio, 2020 Ernest Ollero

Emoción y Voz, un tándem de riesgo

Somos criaturas emocionales. Entendemos la vida a través de los sentimientos, y y gracias a ellos podemos conectar con otras personas. Entendernos, comunicarnos, sería imposible sin la energía que nos proporcionan. Aunque, como en la red eléctrica, un exceso de energía puede causar una sobrecarga que interrumpa la conexión. Ernest Ollero, cantante, actor, vocal coach certificado en Vocalstudio y director de la academia  Acting, en Figueres, Girona, reflexiona sobre la relación entre emoción y voz.

EMOCIÓN Y VOZ

Un tándem de riesgo

¡Cuántas veces  te habrán dicho “Uy, que voz, ¿estás cansado?”, o “¿Te pasa algo?, pareces nervioso” cuando hablas por teléfono con alguien conocido!

De forma habitual nuestro tono, volumen, y expresión de la voz cambian y se modifican según el estado de ánimo en que nos encontremos. Y esto, de una forma más o menos consciente, aprendemos a controlarlo para optimizar nuestra voz. 

Perder el control

Mostrar la peor versión de uno mismo

Hay infinidad de estímulos que nos provocan reacciones casi espontáneas e involuntarias. La falta de conocimiento de nuestra voz y de conciencia corporal nos pueden hacer perder el control de lo que queremos expresar.

Cuando estas situaciones están dentro del ámbito doméstico, dentro de nuestra zona de confort, estamos menos expuestos al descontrol.

Pero cuando ocurre en situaciones desconocidas o incontrolables (como por ejemplo una entrevista de trabajo), puede jugar en nuestra contra para mostrar lo que queremos de nosotros.

El cuerpo y la voz son nuestra carta de presentación más inmediata, y un descontrol severo puede hacer una version mala de nosotros mismos. 

Una arma de doble filo

Sin emoción no se engancha a la audiencia, pero ¡no te emociones demasiado!

En la voz cantada, el efecto de la emoción es un arma de doble filo: por una parte, cualquier expresión artística debe ir cargada de emoción y mensaje, ya que sino pierde el sentido, y el público al que va dirigido no siente la necesidad de consumirlo.

Por otra parte, si la emoción se apodera de nuestro ser, podemos crear un bloqueo tal que no salga ni un ápice de lo que queremos mostrar. 

Así pues, mezclar emoción y voz es un deporte de riesgo, tan difícil como necesario, y que una vez controlado nos engancha para siempre.

Y es que en este fino borde de inestabilidad es donde empieza el juego de ser un verdadero artista.

@2020 Ernest Ollero

Para Saber más

Algunos artículos previos relativos a la emoción y voz

 LA  EMOCIÓN  EN LOS CANTANTES 

La Autoestima y La Voz

Por qué soy feliz porque canto, y no al revés

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