Por qué soy feliz porque canto, y no al revés


La sabiduría popular ya lo decía (y también lo contrario, como suele hacer) pero ahora la ciencia lo demuestra: Cantar nos hace felices.
En este post vamos a explorar los beneficios que nos produce cantar, especialmente en grupo, al cambiar la bioquímica del cerebro. Y vamos a descubrir cuántas opciones tenemos para hacerlo, y lo facil- y barato – que puede resultar.

Cancion triste, cantante feliz 

Existen estilos de música com el blues o el flamenco que son un tratado de filosofía anti-auto-ayuda: Todo me pasa a mí, tengo mala suerte, que malas son las mujeres/hombres, necesito, me muero, carezco totalmente de control o de reponsabilidad sobre los eventos de mi vida y me victimizo y culpabilizo a otros…Sin embargo, las personas que cantan esos temas parecen disfrutar profundamente de regodearse en la oscuridad, y llegando a brillar de felicidad en ella.

 

¿Cómo es esto posible?

Cuando cantas, incluso en la ducha, las ondas sonoras, o las vibraciones musicales si lo prefieres, recorren tu cuerpo, alterando tu estado emocional y físico. Si además tomas algo tan profundamente íntimo, el sonido de tu alma, y lo compartes con otras personas, tanto si te acompañan con un instrumento o con sus propias voces, retornará a tus oídos envuelto de algo más alucinante todavía: La armonía.

Un poco de ciencia…

La ciencia lleva años prestando atención al canto, intentando explicar porque tiene un efecto energizante a la vez que calmante. Lo que los investigadores han empezado a observar es que el canto posee la receta del tranquilizante perfecto, porque a la vez que calma es capaz de elevar tu espíritu, subir tu autoestima y energizar tu mente.

Gente feliz cantando en grupo

Jorge Ruiz, Natalia Martinez, Fabio arrante, Clara Pascual y Chris Simmon, gente feliz en una sesión Vocalstudio Live

Peor solos que mal acompañados

Esta euforia podría ser efecto de las endorfinas, hormonas que producimos al cantar, y que se relaciona con sentimientos de placer. Igualmente se produce oxitocina, otra hormona, que reduce el stress y la ansiedad. Esta última, además, genera sentimientos de confianza y unión, lo que explicaría porque cantar mitiga la depresión y la soledad. Otro estudio sugiere que “la música evolucionó para ser una herramienta para la vida social” y que el placer que experimentamos al cantar es nuestra recompensa evolutiva por unirnos de manera cooperativa, en lugar de escondernos solos, cada uno encerrado en su propia cueva.

¿Corazones latiendo a un tiempo? No es poesía, es ciencia

Estudio tras estudio, se va demostrando que los efectos positivos del canto sobre nuestra calidad de vida son acumulativos: Se producen menores niveles de cortisol, reduciendo el stress; Se sincronizan los ritmos cardíacos al participar cantando en grupo, lo que también explicaría por qué se emplea el canto en algunas técnicas de meditación, o por qué después de cantar nos sentimos como si hubiéramos meditado. En definitiva, está demostrado que el canto reduce la ansiedad y mejora la calidad de vida . Incluso, se sabe que mejora la salud y la autoestima de las personas mayores, por lo que los coros presentan una interesante alternativa, desde el punto de vista económico, a otras terapias para personas de la tercera edad.

No hace falta ser un buen cantante

Resulta que ni siquiera tienes que ser un buen vocalista para experimentar estos beneficios. Según un estudio del año 2005 cantar, especialmente en grupo, “produce sensaciones satisfactorias y terapéuticas incluso cuando el sonido producido por el instrumento vocal es mediocre”. Y además, tenemos muchas opciones: Podemos cantar en grupo en una cena con amigos, practicar en clases de canto, sumarnos a, o montar un grupo vocal amateur, o incluso apuntarnos a coros con un nivel de compromiso profesional…Y la variedad de estilos es tan amplia como irrelevante: Cualquier estilo musical producirá los beneficios que estamos describiendo.

Y no es más caro que hacer terapia

Cantar, en tu casa, en un grupo coral, o incluso en clases de canto es más barato que ir al psicoanalista, más sano que beber, y mucho más divertido que ir al gimnasio. Es una de las pocos placeres de la vida que te garantiza que te vas a sentir mejor después de satisfacerlo. Incluso si al salir de clase o de un ensayo estas agotado, al cabo de unas horas seguirás lleno de endorfinas y feliz como un regaliz

Y terminamos: No cantas porque eres feliz, sino que eres feliz porque cantas

Espero que pongas en práctica lo que has leído aquí, y que te motive para seguir cantando, o para empezar a hacerlo. Si te ha parecido interesante, no olvides compartirlo en tus redes sociales, o por whatsapp, y si te gusta todo lo relacionado con cantar, aprender técnica vocal y música en general, puedes suscribirte a este blog, en el regularmente iremos aportando ideas, lecciones y experiencias que esperamos que te servirán.

Y una pregunta para terminar: ¿Has tenido alguna experiencia personal en donde cantar te haya cambiado el estado de ánimo? ¡Sería genial que la compartieses con un comentario!





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