Escalas Bebop: ¿Te apuntas al reto?


Esta es la segunda parte del post que publicamos la semana pasada dedicado al Scat. En esta ocasión vamos a hacer una sencilla introducción al lenguaje melódico propio del jazz, y en particular de un subgénero que hizo de la improvisación su estandarte: El BeBop

iEmpezamos!

Antes de empezar a leer este artículo sobre el Bebop, te recomendamos leer  (si aún no lo has hecho) y repasar la entrada dedicada al SCAT. Aunque aparentemente tengas la teoría y la práctica dominadas, puede ser que aún no consigas una sonoridad realmente jazzy. ¿Por qué?

Cada  lenguaje musical tiene sus propias escalas. El jazz igual que el blues, tiene un ADN melódico. Y es cierto, en teoría sí que puedes hacer scat en cualquier estilo que te plazca.

Fíjate en el mítico “The doo doo doo, the da da da” de The Police:

O en la frase de “Rama lama Ding dong”:

Sin embargo, hoy nos estamos centrando en las escalas propias del lenguaje del jazz, y en particular del “dialecto” BeBop. Necesitarás una mochila, no excesivamente grande, de conocimiento de lenguaje musical y armonía para aprovechar bien esta parte de la lección.

Para improvisar en jazz, necesitarás hacerlo con conciencia e inteligencia armónicas: Hay que estudiar. 

¿De dónde vienen las escalas?

Las escalas de jazz están basadas en las escalas diatónicas de toda la vida. (Si necesitas repasar, pincha aquí para obtener nociones básicas).

Pero… iATENCIÓN! Las escalas diatónicas tienen un problema: Tienen siete notas. Y el swing, es un ritmo binario, de cuatro tiempos. En un compás hay 8 corcheas de swing, y esto crea un problema. Sobra una corchea, y la escala se desequilibra si la recorro de abajo a arriba y vuelvo a bajar.

Los músicos de jazz se dieron cuenta de que si se añadía una nota más a la escala, se resolvía este problema: Un compás de 4/4 tiene 8 corcheas, y la escala así alterada, también. Y así solucionamos el problema de perder el pie, que explicamos más abajo. (iEureka!)

Y así nacieron las escalas de Bebop, escalas “normales” a las que les añadimos una nota cromática. Pero antes, vamos a explicar mejor en qué consiste el problema de desequilibrio que se produce con las escalas de 7 notas, el perder el pie o  “To Loose your footing”.

Perder el pie: 

Necesitas entender dos conceptos:

Primer concepto: Los latidos de un compás pueden ser fuertes, o débiles.

En el caso del swing, veremos que sus corcheas están acentuadas así.

Segundo concepto: Cuando hacemos un acorde, las notas que lo forman tienen más peso, son más estables que las que no lo forman (por eso se las denomina notas del acorde). 

Lo que nos sucede al cantar corcheas con una escala diatónica, de siete notas, y sobre un ritmo de swing, es que inevitablemente, vamos a terminar cantando las notas del acorde sobre tiempos débiles, y las notas NO del acorde, sobre tiempos fuertes. Y esto aunque no está prohibido, rompe el swing, y nos lleva a otro estilo, ya no suena a jazz.

La semana que viene vamos a profundizar mucho (pero mucho) más en el tema. Con esta introducción que hemos hecho hoy, esperamos que empiece a picarte la curiosidad y que te atrevas a realizar todos los ejercicios que tenemos preparados para la semana que viene.

iApúntate al reto BeBop e intenta aplicarlo!

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Estudia, investiga, profundiza…Pero no lo olvides: ¡Lo que quieres es cantar!


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