Gallos: Qué son y cómo evitarlos en tu voz


En este post añadimos una reflexión constructiva  y técnica sobre los gallos en la voz, en plena tormenta mediática por el fiasco español en Eurovisión. Veremos qué son, y los errores más comunes que los provocan, y como evitarlos…O como hacerlos voluntariamente si queremos. No dejes de consultar nuestro diccionario si encuentras en el artículo algún término que no comprendes.

Acabamos de ser testigos en el festival de Eurovisión: Un cantante ha visto como su peor pesadilla se ha hecho realidad.

Actuando ante las cámaras, millones de espectadores, llega el climax de la canción, que además es a capella, y CRACK…La voz se rompe y se descoordina.

Y de pronto medio país se vuelca en las redes sociales a dar rienda suelta a – en el mejor de los casos – su sentido del humor, o en el peor, al desprecio, tan característico de nuestra cultura.

¿Que son los gallos?¿Por qué ocurren?

Lo cierto es que esto es algo muy común y normal que a todos nos puede pasar, y es el temor más profundo para algunos vocalistas: Tu voz media pasa súbitamente a un sonido tremendamente débil y ‘aleatoriamente’ afinado de tu voz de cabeza.

Sin ponernos muy intensos con la explicación teórica podemos definir un gallo como un paso súbito, voluntario o involuntario de la voz de modal a la voz de cabeza o viceversa.  O de la voz ‘normal’ al ‘falsete’ si así se entiende mejor.

La actuación de España en Eurovisión 2017 por elhuffingtonpost

En este caso concreto, creo que el responsable del famoso gallo no es sólo uno, sino una combinación de fatiga, deshidratación – seguramente han debido de ser unos días trepidantes para el muchacho – con falta de técnica, o para ser más específicos, de experiencia técnica. Tablas, vamos. Es muy, muy, muy (x1000)… difícil que la adrenalina no te juegue una mala pasada en un evento de este tipo. Así que vayan por delante nuestro máximo respeto y mejores deseos para Manel Navarro.

¿Cómo cantar sin miedo a que te salga un gallo? Evitando estos cuatro errores.

Casi todos los cantantes, tendemos a cometer cuatro errores que causan estos repentinos gallos. Una vez identificados y comprendidos, no resulta complicado ponerles solución. Como es natural, un buen vocal coach es clave para hacer que este proceso, en lugar de durar meses o años, se alargue durante unas semanas.

Primer error: Forzar los agudos de la voz de pecho

La mayoría de los cantantes que carecen de formación intentan forzar su voz modal, la hablada, la voz de pecho, a base de presión de aire y de tensión muscular, lo que refuerza el uso del pliegue grueso, es decir; La vibración al completo de los pliegues vocales. Una vez que la presión es demasiada, y la nota demasiado alta, los pliegues vocales no pueden soportarla y pasan bruscamente al vibrar con su borde (el pliegue fino), lo que produce ese característico sonido débil y agudo del gallo y / o a dejar de vibrar simétricamente (los pliegues vocales son dos) lo que hace que suene la voz rota, o directamente deje de hacerlo.

Solución: Si sientes que empiezas a empujar para llegar más agudo, para. En vez de esto, baja el volumen, y sin susurrar, deja que tu voz vaya donde tenga que ir naturalmente, aunque pases al sonido fino de la voz de cabeza, no importa que te parezca feo, débil o lo llames falsete. Si haces esto, paulatinamente (en el curso de días o semanas) sentirás como se va reforzando tu puente o passagio. ¡Recuerda que la asociación fuerza=cantar es fatal!

Segundo error: Resonar en la garganta

El segundo problema atañe a la resonancia. Si no aprendemos a usar nuestros resonadores faciales (la máscara) no podremos hacer el passaggio y pasar del pliegue grueso, con el que hablamos, al fino. Si la resonancia permanece en la garganta y en la boca y no se mueve hacia los resonadores de la cara, buscaremos los agudos aumentado la presión del aire y la tensión muscular. Resultado: ¡Kikirikí!

Solución: Aprender a estimular la resonancia de la máscara. Como vimos en el artículo dedicado a la resonancia, el paladar blando o velo del paladar, puede acercarse o alejarse de la lengua. Cuando haces el sonido NG, por ejemplo al decir ‘inglés’. O cuando haces la ‘O’ francesa, que escuchamos en la palabra ‘Pardon’, en francés.

Con muy poco volumen, es decir, con la mínima presión subglótica, y como siempre sin susurrar, usa estos sonidos para hacer escalas, o incluso sin melodía concreta: Imitar el sonido de una puerta chrirriando. (Repasa la técnica del vocal fry). Además mantendremos totalmente relajada la garganta y el cuello, sintiendo, en todo caso, que los únicos músculos que trabajan – y sin forzar en absoluto- son los abdominales y el diafragma.

Tercer error: Exceso de volumen en la voz grave y media

Para compensar la debilidad de su voz de cabeza, el cantante se suele venir arriba en la parte que domina, es decir en la voz modal (insistimos, voz de pecho y media) aplicando la presión de aire y la fuerza propias de un grito.

Dicho técnicamente, es un exceso de presión subglótica.  Con el paso del tiempo se va acentuando el problema, “cuanto más fuerte soy en mi registro bajo y medio, más lo practico, con lo que lo hago más fuerte, por lo que nunca quiero salir de él”.

¿El resultado?Voz de pecho aguerrida + Voz de cabeza debilucha + nota apoteósica de la canción =¡Coock-le-lee-doo!.

Solución: Reducir la presión con la que cantas en graves y medios, y practicar sin complejos tu voz de cabeza. Aprende a hacerla limpia y con una gestión de aire perfecta- insisto, sin susurrar. Hacer con un cuidado exquisito el passaggio, el paso de la voz media a la voz de cabeza, sin fuerza, desde arriba, la voz de cabeza, a abajo. ¡La conexión de arriba a abajo es aún más delicada!

Cuarto error: Tener pánico a los gallos

La práctica de estos ejercicios te obliga a arriesgarte a salir de tu zona de confort vocal, de lo que has considerado tu tesitura. Al practicarlo, bien estudiando en tu casa, o con un vocal coach (guiño, guiño) te van a salir gallos. La voz se descontrolará. Pero no pasa nada, esto no es ingeniería nuclear, cirugía cardiaca, ni pilotaje de aviones. Si te equivocas, no muere nadie.

Además, según la supersticiosa idea de que atraemos aquello en lo que pensamos:

Miedo al gallo + falta de coordinación por negarte a intentarlo = ¡Co-co-coKOOOO!

Solucion:  Acepta que no sabes hacerlo, y que es fantástico aprender algo nuevo. Y fíjate en como cantantes como Alanis Morrisette, o Chris Isaak, entre otros muchos, lo han usado como efecto expresivo. Y con notable éxito. Imítalos, y aprende a hacer gallos a propósito. Una vez que hayas dominado esta técnica, no volverás jamás a tener miedo a que te pase.

Por último, hay que explicar también que existen procesos azarosos e involuntarios que pueden favorecer los gallos: alergias, procesos hormonales, enfermedades, cansancio, deshidratación, motivos emocionales…Pero para eso sirve la técnica vocal.  Para conocer y manejar manejar nuestra voz coordinadamente aún cuando tengamos que enfrentarnos a estas dificultades. En la vida real, es poco frecuente que puedas estar a tope para un concierto.

La técnica es lo único que te permitirá dar el 100%...¡Aún estando al 50%!

Eso es todo, amigos

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Estudia, investiga, profundiza…Pero no lo olvides: ¡Lo que quieres es cantar!

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